problema del manejo de información:
EL AFÁN, a veces desmesurado, por buscar, obtener y dar una información antes de que lo haga la competencia nos puede inducir a cometer graves errores; sobre todo si dicha información no está contrastada y, a veces, aunque lo esté, su difusión puede resultar confusa, inoportuna o peligrosa; bien porque sea poco objetiva o porque, sencillamente, esté manipulada interesadamente para que resulte devastadora para determinadas personas, instituciones o, incluso, para toda una sociedad.
El hecho de que en la actualidad se haya impuesto como herramienta de trabajo incluso de mercadotecnia, manipular la información por parte de determinados sectores empresariales y grupos de presión que no quieren perder su parcela de poder, ya sea política, ideológica o intelectual, es un hecho grave que nos afecta a todos por igual; ya que, a través de la información, más bien de cómo y cuándo se utiliza, se puede menoscabar, o incluso directamente destruir, la reputación y el honor de una persona, pero también se puede acabar con el perfil de una empresa, o con la confianza de entidad bancaria, o con la fotografía idílica de todo un territorio o una comunidad que viva de su imagen.
Es indudable que la información es poder; sobre todo aquella que se obtiene en el momento oportuno y, una vez analizada y filtrada convenientemente, se puede utilizar, bien en provecho propio, o bien vendiéndola para contribuir a solucionar problemas diversos. Hasta hace poco, la información era una prerrogativa de unos cuantos privilegiados, pero la democratización y universalización de los medios de comunicación ha conseguido que, hoy en día, se tenga por parte de los ciudadanos una educación más uniforme y global.